¿AGUA: El mayor enemigo del cabello?

Sí. Lamento decírtelo, pero sí: el agua puede ser el peor enemigo de tu cabello.
Aunque no lo creas, el cabello sano es naturalmente hidrofóbico, es decir, repele el agua gracias a una capa lipídica que lo recubre y lo protege. Pero cuando esa capa se pierde —por daño químico, térmico o mecánico—, el cabello se vuelve poroso y absorbe agua con facilidad… y eso no es una buena noticia.

Durante mucho tiempo se pensó que dejar secar el cabello al aire libre era lo mejor, porque así se evitaba el daño del calor del secador. Pero hoy sabemos que eso no es del todo cierto. Estudios recientes han demostrado que, si bien ambos pueden causar daño, el que provoca el agua es más complejo de reparar que el del calor controlado.

¿Por qué? Porque cuando el cabello está mojado, se encuentra en su estado más vulnerable: la cutícula está abierta, y si hay daño previo (como decoloraciones o tratamientos agresivos), es probable que también esté elástico. En ese estado, exponerlo por mucho tiempo al agua (que tiene un pH alcalino) solo profundiza el daño.

Secar el cabello adecuadamente ayuda a que la cutícula se cierre, lo que lo protege de agentes externos, reduce la porosidad y disminuye el riesgo de quiebre. Eso sí: jamás olvides aplicar tu protector térmico antes de usar secador.

En resumen: no dejes tu pelo mojado por horas pensando que lo estás cuidando. A veces, lo que parece más natural no siempre es lo mejor para su salud

Gloria Rojas – Estilista, Ohlalá! Studio

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